Enrico Castellani

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Enrico Castellani

Untitled, 2009

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Enrico Castellani

Untitled, 2009

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Enrico Castellani

Untitled, 2008

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Enrico Castellani

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Freitag, 1. Februar 2013Sonntag, 30. Juni 2013


Madrid, Spain

Galería Cayón tiene el placer de presentar la primera exposición de Enrico Castellani (Castelmassa, Italia, 1930) en nuestro país. Castellani cursó estudios en Bélgica: pintura en la Académie des Beaux-Arts y arquitectura en la École Nationale Supérieure donde se graduó en 1956. En 1957 regresó a su país de origen; en Milán entabló estrecha amistad con Agostino Bonalumi, Lucio Fontana o Piero Manzoni y trató a Yves Klein y los artistas alemanes del grupo Zero.

En 1958 se integró en el Movimento Arte Nucleare grupo al que pertenecían los citados Bonalumi, Fontana y Manzoni, además de Picabia. El año de 1959 es fundamental en su trayectoria: en el mes de diciembre abrió, en sociedad con su amigo Manzoni, la Galería Azimut, que fue pionera en la exposición de los artistas internaciones más importantes del momento y sede de la primera muestra individual del artista (1960). La fundación de la Galería fue acompañada por el lanzamiento de la revista Azimuth que finalmente publicó dos números. En el primero de ellos Castellani publicó su texto Continuita´ e Nuovo, donde expuso de manera clara sus planteamientos artísticos que explican su concepción del Arte y su obra: “no estamos interesados en expresar reacciones subjetivas frente a los acontecimientos, sino que, por el contrario, deseamos establecer un discurso continuo y total, excluimos estos medios de expresión (composición y color) solo suficientes para el discurso limitado […] solo a través de la posesión de una entidad elemental, línea, ritmo, indefinidamente repetible, superficie monocroma sea necesaria para dar a las propias obras concreción de infinito”. Esta concepción del cuadro como ventana a un espacio infinito es quizá la que explique, de mejor manera, la obra de Enrico Castellani.

El mismo año realiza el cuadro “Superficie Nera”, primera de las obras creadas con la técnica que hoy en día acompaña su producción: en primer lugar se crea un bastidor que ha sido previamente diseñado por el artista. Sobre este bastidor -que no es una superficie que limita al cuadro en sus cuatro extremos, sino que es una estructura con traviesas situadas en diferentes lugares y ángulos- el artista sitúa clavos a diversa profundidad. Finalmente, sobre esta compleja base, se presenta la tela que, a diferencia de la utilizada por Lucio Fontana, no sufre rotura alguna, sino que se amolda a las distintas alturas de los clavos, creando superficies con altos y bajos que juegan con las sombras creadas. De esta manera, con estas experiencias que siempre son monocromas, pretende liberar al tradicional lienzo de la simple superficie pictórica.